

Lesiones de Menisco
Cirugía Ortopédica y Medicina Deportiva | Dr. Ronnald Mantilla | Traumatólogo Quito
Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas en forma de “C” ubicadas en la rodilla, situados entre el fémur y la tibia. Su función principal es distribuir las cargas, amortiguar los impactos, proteger el cartílago articular y contribuir a la estabilidad rotacional de la rodilla. Debido a estas funciones, los meniscos son esenciales para una biomecánica adecuada de la articulación.
Cuando los meniscos se lesionan, ya sea por un traumatismo agudo o por desgaste progresivo, la distribución de fuerzas dentro de la rodilla se altera, lo que puede provocar dolor, bloqueo articular, inflamación y, con el tiempo, aumentar el riesgo de desgaste del cartílago (artrosis).
¿Qué son las lesiones de menisco?
Las lesiones de menisco se refieren a desgarros o rupturas del menisco medial o lateral. Estas lesiones pueden ser agudas, comúnmente asociadas a traumatismos deportivos o torsiones forzadas de la rodilla, o degenerativas, producto del desgaste progresivo con la edad o actividades de carga repetitiva.
Dependiendo del tipo y la ubicación del desgarro, los síntomas y el enfoque terapéutico pueden variar significativamente.
¿Cómo se producen las lesiones de menisco?
Las causas más frecuentes de lesiones meniscales incluyen:
- Giros bruscos de la rodilla con el pie fijo en el suelo, típicos en deportes como fútbol, ski o baloncesto.
- Caídas o impactos directos sobre la rodilla.
- Movimientos repetitivos de carga prolongada.
- Desgaste degenerativo con la edad, especialmente en personas mayores.
Las lesiones agudas suelen presentarse con un mecanismo claro de torsión o traumatismo, mientras que las lesiones degenerativas pueden ocurrir con actividades aparentemente simples y progresar lentamente.
Tipos de rupturas de menisco
Existen muchos tipos diferentes de desgarros meniscales. En términos generales, las lesiones pueden describirse como espesor parcial, lo que significa que solo afectan a un lado, o espesor total, lo que significa que la lesión atraviesa todo el menisco. Las lesiones pueden describirse mejor en función de su apariencia. Los tipos comunes de desgarros traumáticos incluyen desgarros con asa de balde, desgarros en solapa, flap o pico de loro y desgarros radiales.
- Las lesiones del asa de balde son lesiones grandes y dolorosas que causan hinchazón significativa. Se llaman asa de balde del asa del cubo porque la larga tira de tejido rasgado se separa del resto del menisco y se asemeja al asa de un balde.
- Las lesiones radiales son el tipo de lesiones más común. Estas lesiones ocurren en un área del menisco donde no hay suministro de sangre, lo que limita la capacidad de curación. Por esa razón, generalmente se requiere cirugía.
- Las roturas horizontales pueden repararse quirúrgicamente con frecuencia si se producen en un área del menisco que tiene un buen suministro de sangre para facilitar la curación después de la reparación.
- Las lesiones en solapa, flap o pico de loro son menos comunes. Cuando causan síntomas, se puede realizar una cirugía para extraer la lesión. Las lesiones se describen como «lesiones complejas» cuando tienen más de un patrón de lesiones. Típicamente, estos involucran tanto una rotura radial como horizontal.
- Desgarros de raíz: aproximadamente el 10-20% de los desgarros de menisco son desgarros de raíz. Estos pueden ser desgarros radiales que ocurren dentro de 1 cm de la inserción del menisco o avulsión ósea de la inserción de la raíz. Las lesiones de la raíz pueden acelerar el daño del cartílago y pueden conducir a una osteoartritis temprana.
- Las lesiones de rampa son un tipo específico de lesión de menisco que puede asociarse con lesiones de ligamento cruzado anterior. Estos son difíciles de diagnosticar y requieren un examen quirúrgico con artroscopia. Las lesiones en rampa pueden causar dolor, disfunción y potencialmente provocar inestabilidad.
La ubicación de la lesión.
- Las lesiones en la zona blanca suelen tratarse mediante la extirpación parcial del menisco, procedimiento conocido como meniscectomía.
- Las lesiones en la zona roja presentan un buen suministro de sangre, lo que aporta los factores biológicos necesarios para la curación tras una reparación quirúrgica.
- Las lesiones en la zona rojo-blanca deben evaluarse cuidadosamente para determinar si la reparación quirúrgica es viable y puede permitir la cicatrización.
Síntomas de una lesión de menisco
Los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor local en la zona medial o lateral de la rodilla.
- Inflamación y derrame articular (acumulación de líquido).
- Sensación de “bloqueo” o “traba” al mover la rodilla.
- Chasquidos o crujidos al flexionar o extender.
- Dificultad para caminar o subir y bajar escaleras.
- Sensación de inestabilidad o falta de confianza.
Algunos pacientes pueden experimentar dolor persistente sin un evento traumático claro, especialmente cuando la lesión es degenerativa.
Diagnóstico
El diagnóstico de una lesión de menisco se basa en:
- Historia clínica detallada, analizando el mecanismo de lesión y los síntomas.
- Examen físico que incluye maniobras específicas como Apley o McMurray.
- Estudios de imagen como resonancia magnética, que permiten visualizar con precisión el tipo de desgarro y descartar otras lesiones asociadas.
Una evaluación completa es esencial para determinar la mejor estrategia terapéutica y evitar tratamientos inadecuados.
Opciones de tratamiento
El tratamiento se determina según el tipo de lesión, los síntomas, la actividad del paciente y la presencia de lesiones asociadas.
Tratamiento conservador
Puede estar indicado en:
- Lesiones meniscales degenerativas sin síntomas incapacitantes.
- Pacientes de edad avanzada con baja demanda física.
- Lesiones que no afectan la estabilidad articular.
El tratamiento conservador incluye:
- Reposo relativo y modificación de actividades dolorosas.
- Fisioterapia para fortalecer musculatura de sostén, mejorar la biomecánica y disminuir síntomas.
- Control del dolor e inflamación con técnicas y medicación cuando sea necesario.
- Ejercicios de propiocepción y movilidad.
Este enfoque puede ser eficaz para mejorar síntomas y función, especialmente cuando los síntomas no son severos o la lesión es degenerativa.
Tratamiento quirúrgico
Puede considerarse cuando:
- Existe dolor significativo que limita la función.
- Hay bloqueo articular persistente.
- La lesión es compleja o mecánica.
- Existen síntomas que no responden al tratamiento conservador.
Las opciones quirúrgicas incluyen:
- Meniscectomía Parcial: Remoción del segmento lesionado del menisco que no es reparable, preservando tanto tejido sano como sea posible.
- Reparación Meniscal: Sutura del desgarro para preservar el menisco, especialmente en zonas con mejor vascularización (zona periférica).
- Trasplante Meniscal: En casos seleccionados, cuando gran parte del menisco está ausente y el dolor persiste, se puede considerar el trasplante de un menisco donado.
La elección de la técnica depende del tipo de desgarro, la edad, la demanda funcional y la calidad del tejido meniscal.
Rehabilitación
La rehabilitación es crucial para ambos enfoques, conservador o quirúrgico, y se enfoca en:
- Recuperar el rango de movimiento.
- Fortalecer la musculatura de la rodilla y cadera.
- Mejorar la estabilidad y el control neuromuscular.
- Facilitar el retorno progresivo a las actividades diarias y deportivas.
Un plan estructurado y supervisado por especialistas maximiza los resultados funcionales y minimiza el riesgo de recaídas.
Preguntas frecuentes sobre lesiones de menisco
Hay dos meniscos en cada rodilla, uno en la región lateral de la rodilla y el otro en el interior la región interna de la articulación de la rodilla. Se adhieren a la tibia (canilla) y se encuentran entre la tibia y el fémur.
- Dolor, hinchazón, rigidez son los síntomas iniciales
- Dolor que empeora al ponerse en cuclillas o torcerse
- Cuando ocurre la lesión, puede sentir un chasquido
- Hacer clic y bloquear la rodilla Incapacidad para estirar la rodilla sin dolor significativo
Las rupturas del menisco pueden ser agudas, lo que significa que ocurren repentinamente por una sola lesión, o degenerativas, lo que significa que ocurren gradualmente con el tiempo con el desgaste general. Estas lesiones tienden a ser más comunes en diferentes grupos de edad. Las rupturas agudas del menisco son lesiones de rodilla muy comunes que con frecuencia afectan a las personas activas. En contraste, las rupturas de menisco degenerativas son más comunes en personas mayores y afectan a 6 de cada 10 pacientes mayores de 65 años.
No siempre. Algunas lesiones meniscales, especialmente las degenerativas, pueden ser asintomáticas o generar molestias leves solo durante ciertas actividades. Sin embargo, otras pueden causar dolor significativo, bloqueo articular o inflamación, dependiendo del tipo, la extensión del desgarro y las demandas funcionales de cada paciente.
En algunos casos, especialmente si el desgarro es pequeño y está en la zona periférica con buena vascularización, puede haber mejoría espontánea con reposo y fisioterapia. Sin embargo, muchos desgarros no cicatrizan completamente sin tratamiento dirigido, y algunos pueden requerir intervención para aliviar síntomas o restaurar la función.
No. Siempre que sea posible, se busca preservar el menisco mediante reparación, especialmente en pacientes jóvenes o cuando el desgarro está en una zona con buen potencial de curación. Solo cuando la reparación no es viable se realiza meniscectomía parcial.
Sí. Cuando el menisco está dañado, la distribución de cargas en la rodilla se altera, lo que puede favorecer un desgaste del cartílago con el tiempo. Por eso, la preservación del menisco siempre es una prioridad cuando es posible, y el tratamiento adecuado busca minimizar el riesgo de artrosis a largo plazo.
Sí, pero el retorno debe ser progresivo y guiado por rehabilitación. El tiempo de recuperación depende del tipo de lesión y del tratamiento realizado. Actividades de bajo impacto pueden retomarse antes, mientras que deportes de alto impacto requieren una recuperación más estructurada.
Atención especializada y enfoque integral
El Dr. Ronnald Mantilla ofrece un enfoque integral para el manejo de lesiones de menisco, combinando diagnóstico clínico detallado, técnicas terapéuticas avanzadas y programas de rehabilitación personalizados. Cada caso es evaluado de forma individual para determinar la mejor estrategia terapéutica con el objetivo de aliviar el dolor, restaurar la función de la rodilla y permitir un retorno seguro a las actividades diarias y deportivas.
Cuidamos tu movilidad, protegemos tu calidad de vida.
